jueves, 21 de abril de 2022

Las últimas elecciones generales para Sánchez

 

Me atrevo a vaticinar que serán las últimas porque lo contrario sería suicida para España. Este presidente tiene el dudoso mérito de ser el peor, a pesar de que la competencia en este punto era muy reñida.

Continuamente utiliza la palabra ‘democracia’, pero ya sabe todo el mundo que siempre miente: es un dictador.

Le gustaría poder ordenar cuándo ha de llover, salir el sol o soplar el viento. Se da cuenta de que ninguno de estos elementos le obedece, no tienen el espíritu como el de Marlasca, que sí que acata todas sus órdenes. De lo que no se ha enterado es de que las cosas tienen una dinámica interna cuyo control se le escapa. Dice: las elecciones serán en tal momento. Si consigue llegar será.

Le gusta tener bajo control a los jueces, a los fiscales, a los empresarios, a los militares, pero no puede controlar a todos los ministros, ni tampoco a sus aliados, y ni siquiera a sí mismo. Hubiera querido que se hundiera Podemos en las elecciones y obtener la mayoría absoluta pactando con Ciudadanos, pero este partido sufrió un descalabro mayor y en esta situación lo que más convenía a España y al PSOE era el pacto con el PP, pero es tal el odio que siente por este partido que para evitar presiones de los suyos se abrazó a Iglesias, con lo cual se suicidó políticamente. El gobierno que surgió de ahí es tan incompetente que todo lo fía a la propaganda. Para terminarlo de arreglar sobrevino la pandemia y en lugar de buscar soluciones, la utilizó en su beneficio. Pensó que con los fondos de la UE podía hacer de su capa un sayo. Finalmente, el edificio de humo que ha levantado está a punto de ser dispersado por el viento. Hoy en día, tener el carnet del PSOE es un demérito. Hasta Eduardo Madina está intentando hundir la reputación de este partido. El Partido Socialista francés está en trance de desaparición.,,

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