jueves, 15 de septiembre de 2022

Pilar Llop como síntoma

 

Dije hace tiempo que Sánchez no llegaría al otoño y estamos casi en él y no hay señales de que vaya a caer de inmediato. El PSOE lo sostiene.

Los problemas que lo acucian siguen muy vivos y creciendo. Una tasa de paro que por mucho que la maquillen para que parezca que hay menos es insostenible, una inflación galopante, sobre todo en alimentación, el precio de la luz y el gas impiden que muchos ciudadanos puedan poner la calefacción o refrigeración, etcétera. Y encima el gobierno sube impuestos, demostrando con ello que no sabe por dónde va.

El gabinete de Sánchez, compuesto en su totalidad por ministros tan ineptos como él, algo que no había sucedido ni con Zapatero, no sabe cómo resolver ninguno de los problemas citados anteriormente, pero hay otro que sí que sabría, pero no puede, y éste se le echa encima. Se trata de la renovación del CGPJ y no la puede conseguir porque en ningún modo le conviene que los jueces sean independientes. Toda su estrategia consiste en engañar a la opinión pública para que ésta fuerce al PP a transigir y acepte que los jueces estén al servicio de Pedro Sánchez. No le queda otra.

Sus ministras y ministros, todos tan sometidos a sus caprichos, perciben su ansiedad y tratan de echarle una mano. Así Pilar Llop dice que viaja en metro y autobús y que los pasajeros que viajan junto a ella no hablan de otra más que la renovación del CGPJ que no se hace por culpa del PP.

Otra cuestión es que los socios de Sánchez también temen que caiga antes de hora y saben que cuando eso ocurra se les habrá acabado para siempre la buena vida, motivo por el que le exigen cada vez más, para rascar hasta el fondo del barril. Otra vez Pilar Llop ha venido a demostrar que a inútil puede competir con cualquiera. Eso de que hay españoles que viven en Cataluña. No sé si a alguien del PSOE le ha caído la cara de vergüenza, pero me temo que no.

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