viernes, 9 de junio de 2023

La estaca en el corazón

 

En los tiempos actuales, que son los que conozco de primera mano, el arrepentimiento por el daño causado, o la vergüenza, no se conocen en la política. Ni en quienes lo perpetran, ni en quienes, con su voto, posibilitan que lo hagan.

¿En qué consiste ser demócrata? Entre otras cosas, en ser responsable.

Que Aznar fuera menos catastrófico que otros no significa que fuera bueno. La mayor de sus traiciones al pueblo español fue la de no devolver la independencia a los jueces, como prometía su programa. Las calamidades que se han derivado para los españoles de ese incumplimiento deberían ser suficientes para que no se atreviera a salir más a la calle, y sin embargo va por el mundo sacando pecho, presumiendo de tableta, dando lecciones…

Pero es que, además de lo dicho, nos clavó una estaca en el corazón a los valencianos, que es la maldita Academia Valenciana de la Lengua.

También perjudicó mucho a los catalanes con la decapitación política de Alejo Vidal-Quadras.

Estas dos últimas traiciones, que tanto daño han hecho y siguen haciendo, fueron exigencias del Muy Honorable Pujol, acostumbrado a hacerlas gordas y a tomar el pelo a todos, sobre todo a los catalanes. No solo llevó a la quiebra, sin coste personal para él, a la Banca Catalana, sino que ha propiciado el declive, en todos los aspectos de Cataluña. Y no me sorprendería que, en lugar de encerrarlo, le erigieran un monumento.

Pero estaba con Aznar, al que algunos consideran un gran presidente. También los hay que piensan lo mismo de Felipe González. Encargó la traición a Zaplana, que ayudado por sus entonces fieles servidores Camps, González Pons y Calomarde, fabricaron la estaca y la clavaron en el corazón de los valencianos. Un despistado Camps, tan ensoberbecido como todos sus cómplices en la fechoría, la hundió un poco más, para que fuera difícil de sacar.

Pero si realmente se quiere el progreso de la Comunidad Valenciana hay que arrancarla, porque el catalanismo es dañino, como se aprecia en la misma Cataluña.

Esos libros míos

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