jueves, 26 de mayo de 2022

Lo mejor para Cataluña

 

Para cualquier lugar que se rija por el sistema democrático lo mejor que le puede pasar es que se cumpla ley. Si no es así la democracia decae y el lugar se convierte en una selva. Esa deriva lleva España desde que políticos de partidos antisistema han accedido a los centros de poder.

En esa parte de España que es Cataluña el deterioro democrático es mucho más avanzado. Las imposiciones de todo tipo están a la orden del día y las leyes y normas tendentes a destruir la economía y optimismo hacen su labor. Parece ser que amplios sectores de la población empiezan a cansarse y ya no acuden tan masivamente a las llamadas de los líderes que los llevan al precipicio. Pero falta que ese estado de cosas se refleje en las urnas.

Cataluña era una región que con la ayuda de las demás de España estaba encaminada a ser la más rica y culta de Europa, pero fue infectada por el virus del nacionalismo y ha torcido el rumbo y el pronóstico ahora es que acabará siendo la más pobre de España.

Ya se han una gran cantidad de empresas y la convivencia se ha deteriorado, porque el nacionalismo ha hecho que se enfrenten unos familiares con otros, que se rompan amistades, que muchos catalanes se hayan convertido en talibanes enloquecidos. Pero lo peor del nacionalismo es el adoctrinamiento de los niños. El mayor tesoro de cualquier sociedad echado a perder. Eso marca de forma irreversible el declive de Cataluña. Ese daño no puede subsanarse en cuatro días.

Por eso, lo mejor que puede pasar a Cataluña, para iniciar cuanto antes el camino de la recuperación, es que la ley vuelva a estar por encima de todo y que los delincuentes regresen a la cárcel. No es bueno que la idea de la impunidad penetre en ese tejido social tan bombardeado ya por ideas nocivas.

Y sería bueno que se investigase si hay más políticos o personajes relevantes susceptibles de ser juzgados por los tribunales de justicia.

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