viernes, 20 de mayo de 2022

Putin tiene ya los días contados

 

Vengo sosteniendo desde los primeros momentos de la invasión que no se puede consentir que Putin consiga sus propósitos, porque en este caso Ucrania sería sólo el principio. El hecho de que Finlandia y Suecia hayan solicitado entrar en la OTAN muestra que esa creencia está bastante extendida.

Así las cosas, es obvio que hay que poner todo lo que haga falta, aun a riesgo de que se desencadene la guerra nuclear, para que fracase. La lógica dice que la opción de la guerra nuclear tampoco interesa a los rusos. Sí que podría ser la opción desesperada de Putin, que al verse perdido tirara por la calle de en medio, pero también es de que se le impida dar este paso.

Así las cosas, y en vista de que Rusia ya hace tiempo que ha perdido mucho más de lo que pensaba ganar y que también se tienen que dar cuenta de la realidad. Empiezan a surgir noticias que podrían entenderse como preparación para la retirada. Hace poco, un coronel explicó con crudeza la situación en la televisión rusa. Y es raro que alguien contradiga la versión oficial ante millones de telespectadores y salga vivo. De modo que cabe pensar que están preparando a la población para un regreso de las tropas, sin haber conseguido nada y habiendo empobrecido al país.

Paralelamente, se difunden noticias relativas a la salud de Putin, en las que se insinúa que puede padecer leucemia, o Parkinson, o ambas cosas a la vez y hasta se ha llegado a decir que a mediados de agosto se le destituirá. No hay que fiarse de las fechas. Puesta en marcha la maquinaria, y tratándose de una dictadura y como tal opaca, las cosas se harán al ritmo que se pueda, salvo que se precipiten los acontecimientos.

Hay otra cuestión: Ni Putin va a consentir que lo juzgue un tribunal internacional, ni a los rusos les interesa que ocurra.

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