domingo, 5 de junio de 2022

Reivindico el gentilicio manacorense

 

Hay un artículo en el digital ‘El Debate’, firmado por Daniel Calle, en cuyo titular figura la palabra ‘manacorí’, puesta así, entre comillas. Y luego, en el cuerpo del texto igual.

El entrecomillado demuestra que el firmante sabe que es una palabra ajena a la lengua en la que ha escrito su texto, aunque la RAE la haya admitido. Porque ya se sabe que hoy en día la RAE lo admite todo, con la excusa de que es lo que se habla en la calle. Cualquier día dictaminará que sólo hay una preposición y esta es ‘sobre’ porque es la única que conocen muchos periodistas.

El caso es que Daniel Calle sí que sabe que el término correcto es manacorense, como lo prueba el entrecomillado de la palabra con que lo ha sustituido.

¿Y por qué ha hecho esta concesión al catalanismo? Pues porque los catalanistas, desde hace muchos decenios vienen exprimiendo a los sucesivos gobiernos de España y con ese dinero van el mundo, académico o no, de bulos, bolas, mentiras y aberraciones históricas. Los paniguados no dudan en afirmar que las aberraciones históricas son verdades científicas.

Con ese respaldo, los catalanistas de a pie coartan, actuando en grupo o manada, a quienes se apartan de sus dogmas. Los hay que tienen hocico de burro, orejas de burro, rostro de burro, que se burlan de personas normales, a las que tildan de incultas, porque caminan por fuera de la senda marcada por ellos.

Quieren hacer creer que el gentilicio manacorense no se utiliza en las Baleares porque allí jamás se ha hablado español. Pues no conseguirán borrarlo, porque hoy por hoy su utilidad es infinitamente mayor que el invento de Pompeyo Fabra con que intentan sustituirlo.

Aparte de eso, hubo un periódico en el siglo XIX, que se llamaba el manacorense y también un Sindicato Agrícola Manacorense.

El catalanismo es una peste que hunde lo que infecta.

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